lunes, 23 de enero de 2012

El día de los enamorados

14 de febrero de 2001. Qué bonito día para enamorarse. Pero llueve. Aun así hay que intentarlo. Ponerle ganas. Hoy todos vamos a Mestalla con los poros del corazón abiertos a nuevas experiencias. Hoy juega un chico fantástico del que hemos visto poco y mal, pero que nos han dicho que viene de la academia de los elegidos. Si todos nos lo aseguran será verdad.


Coge el paraguas y la entrada y no te olvides en casa la ilusión de la primera cita. Hoy vale la pena. Ahora que ya ha empezado, fíjate en ese chico, delgaducho y caro. Cuando coge la pelota es capaz de marear al viento. En realidad lo que tienes que hacer es sentarte y disfrutar. Sueña. 

Supongo que has visto el caño resplandeciente que le ha hecho a Stam o su carrera quisquillosa. Tiene una velocidad astuta y escurridiza que le permite moverse como si estuviese bailando. Es una nota de alegría en un equipo trabajador pero gris.

¿Quién no se enamoró de Aimar aquel día de los enamorados? Aunque el beso no llegó, todos nos quedamos con ganas de más. Lástima de la realidad.

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